lunes, 1 de diciembre de 2014

Murderers Sunday

Asesinos de domingo

Cuán sensual puede llegar a ser una patata? 
Aunque la patata se vista de seda, patata se queda.
Los picardías. Esa vestimenta sensual que sirve para hacer explotar entrepiernas. Me hago fan. Hago colección. 

Escapadas sucesivas a su casa, sólo para dormir con él, mi refugio. Para sentir su aliento en mi nuca, una mano en mi cintura, la otra bajo mi cuello.

Vestido de mantel de cuadros, preparado para ser mi festín. Voy a comer tortitas en su vientre, recorrer el caminito de MI felicidad de puntillas con uñas y dientes. Golosinas ácidas en sus recodos más dulces. Envuelta entre mantas para decorar la escena gastronómica.
Rico, visualmente y gastronómicamente hablando. 
Entre palabras en pretérito perfecto simple que se quedan nadando en mis clavículas, crean mi deshielo, las cuatro estaciones pasando por mi piel con cada uno de tus gestos. No hay invierno lleno de enfados por las noches sin un verano caluroso entre sábanas pintadas de lujuria. Caen las hojas como cae mi ropa interior de forma instantánea, y las mariposas se dedican a enredarse en mi pelo con tus rutinas y manías que me chiflan. 
No tienes maldad.

Las princesas que se escondan en sus torres, que sigan esperando a su príncipe encantador. Que se encierren en sus libros. No hay una única princesa, cada história tiene la suya. Y todas terminan igual.

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