domingo, 13 de mayo de 2012

To be unbroken


Giorgia Borneto
Tú y yo fuimos los hijos del destino, jugamos juntos a comernos el mundo, a comernos el tiempo, olvidar nuestro propio cuello para centrarnos en el del opuesto. Dejamos nuestras huellas en distintos caminos que jamás recorrimos, en los que bailamos. Fuimos los hijos revoltosos cuyas madres siempre han de controlar, con oídos sordos y siempre espitosos. La noche era nuestra reén, el día simple entretiempo para preparar nuestras fechorías. Puros niños perdidos que buscan el país de nunca jamás con desesperación, dejando la ventana abierta esperando al espíritu de Peter Pan para que nos secuestre, dejando las responsabilidades que nos ataban y molestaban para estar juntos de lado. Ese momento nunca llegó, nos quejamos de los viejóvenes que nos rodeaban, prometiendo ser como ellos en un futuro, ser hipócritas y mentirosos en el infierno ante los demás, pero nosotros mismos frente el uno del otro. Quizá uno creció antes que el otro, quizá jugar con dedales no fue suficiente, quizá el odio que teníamos hacia los demás se volvió contra nosotros, y los sueños adultos que teníamos como niños se quedaron frente a los escaparates.
Crecí de golpe, me encontré con las responsabilidades que dejé aparcadas, esos privilegios de adultos que deseaba tener como niña que era, aunque nisiquiera tenía curiosidad por tenerlos se han presentado sin llamar a la puerta, con previo aviso, pero avalanzándose ante mi, creando abrumación.
¿Qué me dices de ti? ¿Qué buscas ahora? Quizá sea por la edad, el odio al pasado, o la negación que te hace vivir estancado, aparcado, buscando siempre lo mismo, recorriendo el mismo camino en círculos buscando el óvalo perfecto, siempre sin salida, sin difurcaciones, en la misma época, en la misma contradicción.
Cuando tuve la oportunidad degollé a Peter Pan, asegurándome de mantenerle siempre conmigo, y en la puerta, justo encima del caza sueños, yace su cabeza. No mandé rescate, era todo lo que necesitaba.

Nunca pensé que el odio se pudiera enseñar, pero he descubierto que es una materia que puede enseñarse y tomando nota del maestro, se puede aplicar de manera efectiva.


No sé en qué momento me quedé atrapada, cuál fue el motivo por el que no consigo despertar, y es amor odio lo que tengo contigo, preciosa. Es como tratar con una persona con la que tienes que tratar por obligación, pero no podrías disfrutar con ella. Así es como me siento contigo ahora, quizá fuiste mi alma gemela, mi escape, mi huída, mi apoyo y consuelo, pero hoy solamente te doy la espalda por repulsión. No quiero sacarte brillo, no quiero acariciarte, no quiero enamorarte con mis manos ni que me enamores con tu textura, no quiero escuchar tu risa. Y quizá suene típico, pero no es por ti querida, es por mi. Y és exactamente el motivo que busco, el causante de esta frustración que me causa negación y repulsión. Si lo hubiera sabido me hubiera despedido de ti, inspiración, como dios manda, pero te has ido sin avisar, tú sí maldita, si que has huído sigilosa. ¿Muso? ¿Musa? Nunca he necesitado de eso, siempre ha sido tener la oportunidad, y lo desconocido para impulsarme, personas nuevas que no conozco previamente, ese desafío siempre fue suficiente para mi.
Tengamos una reconciliación, delicada, y sin ánimo de lucro entre tú y yo, por favor.

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